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Sodio
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PROPIEDADES
La mayor parte del sodio del organismo se encuentra en la sangre y en el fluido que rodea las células. Llega hasta nosotros a través de los alimentos y las bebidas y lo eliminamos con el sudor y la orina.
Si se altera el equilibrio entre el consumo de sodio y su eliminación
pueden surgir problemas ya que las alteraciones de este mineral están
estrechamente ligadas a las del volumen de agua en la sangre. De aquí
proviene la conocida "retención de líquidos": el volumen
sanguíneo puede aumentar cuando hay un exceso de sodio. El líquido
sobrante se acumula alrededor de las células pudiendo provocar un
edema. Una clara señal es la tumefacción de los pies, tobillos y
piernas.
Por el contrario, una pérdida
global de sodio puede disminuir el volumen de la sangre, cayendo con
ello a presión arterial lo que eleva la frecuencia cardíaca y puede
producir mareos.
Por lo tanto este macromineral es esencial para:
Regular el ritmo cardíaco.
Conseguir el equilibrio acidobásico del cuerpo.
Optimizar el funcionamiento del sistema nervioso y muscular.
Regular el contenido de agua del organismo.
DOSIS Y PRECAUCIONES
La dosis adecuada es de un gramo por adulto.
Si ingerimos muy poco sodio tendremos mayor dificultad para digerir los carbohidratos y podremos padecer neuralgias. Si por el contrario abusamos de este mineral se puede ver alterado el ritmo cardíaco y producirse hipertensión, retención de líquidos, estreñimiento e insuficiencia renal.
La
hiponatremia se produce cuando hay una baja concentración de
sodio en sangre. Suele descender cuando se ha diluido en exceso
por una cantidad aumentada de agua en el cuerpo que los riñones
son incapaces de eliminar. Las personas con las glándulas renales
hipoactivas también excretan demasiado sodio.
El primer síntoma son el letargo y la confusión. Los músculos
pueden contraerse y convulsionarse y en casos muy graves puede
aparecer el coma.
La
hipernatremia se produce cuando hay una valor elevado de sodio en
sangre. El cuerpo tiene muy poca agua en relación a la cantidad
de sodio. Puede ocurrir que las personas no sientan sed cuando
deben o que cuando necesitan agua no la ingieren. Además, las
diarreas, los vómitos o la sudación excesiva también
contribuyen a la pérdida de líquidos.
Los síntomas son confusión, contracciones musculares,
convulsiones y posible coma.
ALIMENTOS
La principal fuente del sodio es la sal común (cloruro sódico) pero también lo encontramos en la carne de vaca y de cerdo, las sardinas, las aceitunas verdes, pan con cereales, col fermentada, zanahoria, la remolacha, alcachofas y mariscos, entre otros alimentos.
Hay que evitar la elevada ingesta de té, café y bebidas alcohólicas para no favorecer la deficiencia del sodio. La alimentación debe ser equilibrada y no abusar de grasas, harinas y azúcares refinados.
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