ACUPUNTURA Y DOLOR CRÓNICO |
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¿Cuáles son las causas más comunes del dolor crónico? Las causas más comunes son los desarreglos musculoesqueléticos. Tienden a ser lesiones crónicas en el tejido poroso que afectan a los ligamentos, condición que se denomina esguince, o a los músculos, en cuyo caso se llama tirón o distensión. Esto también incluye lesiones de disco y artritis, desarreglos que provocan generalmente un debilitamiento general. La segunda causa más común es el dolor neurológico o relacionado con el sistema nervioso, tal como el síndrome de dolor regional complejo. Esto abarca entre el 80 y el 90 por ciento de los desarreglos. La mayoría de los problemas musculoesqueléticos que veo tienden a aparecer en la espalda y cuello, mientras que el resto ocurre en los brazos y piernas. Cerca del 10 por ciento de estas condiciones están relacionadas con la práctica del deporte. ¿Entiende la ciencia médica la causa del dolor crónico? La ciencia médica continúa haciendo excelentes progresos hacia el entendimiento de los diversos motivos moleculares y fisiológicos de que se produzca el dolor. Pero el mayor desafío consiste en entender las razones del sufrimiento, que con mucha frecuencia se debe a la incapacidad a la que obliga el dolor. La mayoría de los problemas de dolores crónicos tienden a involucrar diversos factores que varían de una persona a otra. Estos factores no sólo abarcan los aspectos físicos, sino que también involucran muchos factores emocionales y psicobiológicos. El cerebro influye en la forma en que el organismo sana y éste a su vez influye en el modo en que reacciona el cerebro. Seguimos progresando en el entendimiento de las causas del dolor. Y creo que a quien realmente podemos ayudar mucho es a aquellos pacientes que sólo han sufrido dolores agudos o subagudos durante unos cuantos meses. Sin embargo, me mantengo escéptico en cuanto a lo que la ciencia puede aportar para ayudarnos a solucionar totalmente los problemas de dolor crónico. Considero que es una situación física, emocional, biológica y política que abarca muchos factores y que a la larga exige el esfuerzo del individuo para solucionarse. Los facultativos y los científicos pueden ayudar a facilitar esta curación, pero en los casos de dolor crónico, el paciente tiene que asumir un papel protagonista, en vez de ser el médico el que se encargue activamente de la curación ¿Qué puede hacer la gente por su propia cuenta para aliviar el dolor crónico? Resulta que lo que la gente que no sufre lesiones ni enfermedades tiene que hacer para seguir gozando de buena salud es también lo que ayuda a sanar a las personas con problemas crónicos. Estas medidas son: una dieta apropiada, el evitar factores ambientales nocivos o que provocan enfermedades, y el ejercicio, que puede consistir en unos minutos de estiramiento todos los días y la práctica de una actividad aeróbica durante 30 ó 40 minutos, cinco o seis días a la semana. Y en el caso de que la persona tenga un trabajo arduo o físico, también es importante mantener los músculos y articulaciones en buenas condiciones mediante el levantamiento de pesas u otros ejercicios de resistencia. Es además importante reservar 10 ó 20 minutos diarios sólo para usted, ya sea para meditar, rezar, hacer ejercicios de respiración o cualquier otra actividad que ayude a reducir el estrés: cualquier cosa que le ayude a controlar la tensión que la vida diaria invariablemente presenta. Nunca he tenido un paciente que no mejorara si seguía esta letanía básica de recomendaciones. De igual modo, raramente he sido capaz de solucionar a largo plazo un dolor crónico o disfunción cuando el paciente no ha seguido estas premisas básicas. Me ha sido posible asegurarle el alivio a corto plazo con acupuntura, inyecciones o con ciertas operaciones quirúrgicas; pero, salvo que el paciente continúe llevando una vida saludable, lo que el médico le puede ofrecer es generalmente un alivio a corto plazo o parcial. ¿Cuáles son las consecuencias psicológicas del dolor crónico? A medida que vamos aprendiendo que lo que uno siente puede afectar el sistema inmunológico y viceversa, nos damos cuenta de que la psicología y la biología no son tan diferentes. Lo que ocurre es que el dolor crónico agota muchos de los neurotransmisores o sustancias químicas del sistema nervioso y del cerebro que son necesarios para conservar la salud. La más común de estas substancias es la serotonina. Cuando a usted se le agota la serotonina, no tiene la cantidad suficiente como para ayudarle a dormir correctamente o para soportar un dolor normal. De este modo, cuanto más tiempo siente dolor, menos puede dormir y más irritable se vuelve. Lo que esto provoca es depresión, que a su vez agota aún más la serotonina. La siguiente consecuencia es una capacidad menor para tolerar estímulos molestos o dolorosos que usted podría haber tolerado si no sufriera de dolor crónico. En resumen se puede decir que el dolor crónico afecta las emociones y que, por supuesto, las emociones afectan el dolor crónico ¿Puede el cambio de actitud ayudar a tratar el dolor crónico? Esa es la pregunta crucial. Es algo en lo que trato de influir, no siempre con éxito, pero afortunadamente existen excepciones a la regla. Es como si se encendiera una bombilla en la cabeza del paciente y de pronto él mismo cambia su vida y se torna más independiente. No es que el dolor haya desaparecido finalmente, pero de repente, puede empezar a vivir una nueva vida. Se ha reconstruido, se ha reinventado a sí mismo. La mayor parte del tiempo no veo cambios radicales, pero eso es lo que seguimos intentando conseguir y algunas veces funciona. Lo que el paciente piensa de sí mismo y lo que considera que puede o no puede hacer es el factor más importante para predecir la forma en que se enfrentará con el dolor crónico, el nivel de rehabilitación que alcanzará y si cumplirá con los cambios de estilo de vida que se le recomienden. Su actitud general es mucho más importante que el modo en que se comporta ¿De qué modo funciona la acupuntura como tratamiento para el dolor crónico? La respuesta a esta pregunta es tanto racional como intuitiva. De cierta forma, funciona claramente ya que distrae al sistema nervioso de otros estímulos dolorosos. Las agujas en sí mismas son una especie de estímulo un poco molesto y desagradable, pero no excesivamente. Esto ayuda a estimular la elaboración de endorfinas, que vienen a ser los opiáceos del organismo. También existen muchos estudios sobre la forma en que la acupuntura interactúa con las sustancias que controlan el dolor periférico, tal como la sustancia P, un importante neurotransmisor del dolor. Asimismo, es probable que también se produzcan algunos cambios muy sutiles en el campo magnético. Por ejemplo, si se cogen dos imanes y se usan para invertir el campo positivo y el campo negativo de un huevo de gallina, se puede detener su desarrollo, y sólo hacen falta imanes con campos magnéticos de valor bajo. Se ha demostrado que las agujas de acupuntura cambian la polaridad magnética de los organismos vivos. Existen también otros métodos sutiles de tratamiento de la energía del cuerpo y de la mente que todavía no han sido bien explicados por la ciencia. Estos métodos podrán ser clasificados más claramente durante las próximas décadas, a medida que se inventan instrumentos más precisos para medir estos tipos de cambios. ¿Qué efectividad tiene la acupuntura en el tratamiento del dolor crónico? La información de mi banco de datos demuestra que dos de cada tres pacientes mejoran con un tratamiento de acupuntura, por lo menos a corto plazo. No hay nada que sirva a largo plazo, salvo que se cambie también el estilo de vida. Cuando se trata de problemas agudos, se puede usar la acupuntura para el tratamiento de esguinces, por ejemplo, y obtener una mejora radical y destacable mucho más rápidamente que con otros tratamientos. En el caso de pacientes con lesiones deportivas más graves, he conseguido resultados en un 90 por ciento de los casos en menos de cuatro sesiones. Cuando hablamos de pacientes que han sufrido un accidente automovilístico, los resultados positivos llegan al 75 por ciento, si están trabajando. No obtengo prácticamente ningún resultado si no están trabajando. En el caso de pacientes con una lesión laboral, si están trabajando obtengo resultados positivos en 2 de cada 3 pacientes, siempre y cuando no hayan sufrido un daño neurológico grave. Si no están trabajando, tampoco en este caso obtengo prácticamente ningún resultado. Asimismo, lo que el paciente piensa que puede o no puede hacer mientras sufre del dolor crónico puede influenciar los resultados. De modo que si no se trata de un sistema nervioso totalmente fuera de control y se han descartado otros desarreglos graves o agudos, y si además la persona está trabajando o al menos sabe lo que quiere hacer con su vida, esta actitud del paciente hacia su situación es un factor importante a considerar ¿Cómo afecta al diagnóstico clínico la definición legal de incapacidad? Mi propia experiencia, confirmada con información independiente, es que las definiciones legales y políticas sobre la incapacidad tienen mucha más influencia en el comportamiento del paciente que lo que hacemos nosotros como médicos. Estas definiciones pueden llegar a ser frustrantes y humillantes. Cuando un país cambia sus leyes sobre incapacidad, el modo en que las personas manifiestan sus enfermedades crónicas cambia sustancialmente y esto no tiene nada que ver con virus o medioambiente. Esta situación puede provocar un cierto cinismo, pero hay que entender que ésta es la naturaleza del ser humano y que todo es parte de tratar al paciente de forma integral. La razón de que esto tenga tanta importancia es que si una persona está lesionada y siente que no puede trabajar, necesita encontrar un modo socialmente aceptable de expresarlo ante sus familiares, amigos y colegas. Y el modo en que estos problemas se expresan varían de una sociedad a otra y de una época a otra, y son las leyes sobre la incapacidad las que dictan lo que es aceptable y lo que no lo es. Así por ejemplo, cuando en la sociedad no existen leyes que rijan los desarreglos debidos a movimientos repetitivos o traumas acumulativos, este tipo de enfermedades no parecen presentes en la población. Pero tan pronto como son designadas como trastornos legítimos por los cuales se puede recibir compensación, se observa de repente una epidemia. Se podría decir que antes estábamos ignorando el problema, pero la realidad es que los datos demuestran que de lo que se trata es del paso de la conciencia social al ámbito médico. La gente tiende a manifestar o aumentar inconscientemente sus síntomas de modo que puedan comunicar su angustia a los demás ciudadanos, a sus familias y a sus médicos. Pero diagnosticar incorrectamente a una persona o diagnosticarle con un problema mayor del que en realidad tiene puede hacer tanto o más daño que no ser capaz de encontrar un diagnóstico. Es muy difícil, especialmente cuando se trata de enfermedades crónicas, saber cuándo alguien necesita un diagnóstico concreto que defina su enfermedad para ayudarle a continuar con su vida y cuándo es mejor que la persona no piense que sufre una enfermedad que en realidad no tiene. ¿Cuál es lo más importante que la gente debería saber acerca del dolor crónico? Tienen que entender que el dolor es real, pero que ellos tienen control sobre el sufrimiento. El médico puede ayudar a controlar el dolor tanto como sea posible, pero no completamente. El grado de sufrimiento de un paciente tiende a estar en sus propias manos. Lo que cuenta es lo que usted hace con su dolor. Y el dolor es una de esas lecciones desagradables con que la vida trata de enseñarnos algo. La cuestión radica en que descubramos con la ayuda de nuestras propias creencias lo que podemos aprender de la experiencia
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